Parada sobre el mirador de la laguna de El Campillo




El paisaje que observamos desde este punto sintetiza lo que veremos a lo largo del
itinerario. Hacia el norte está "La Tarta", un pequeño relieve residual modificado por el ser
humano con morfología de mesa que visitaremos un poco después (punto 1B). Hacia el suroeste,
los cantiles de yeso característicos de esta zona del valle del Jarama. Por su flanco derecho
llega el río Manzanares, que algo más adelante se une con el río Jarama al pie de los cantiles.
Al noroeste, en la distancia, podemos ver la sierra de Guadarrama (parte del Sistema Central), de
donde procede el río Manzanares. En cambio, el río Jarama viene desde el norte, y lo que vemos
hacia el este y sur del mirador es precisamente la vega de este río. El cauce actual está marcado
por una hilera de vegetación de ribera. En la llanura a ambos lados del río vemos las terrazas
fluviales que ha ido dejando, actualmente muy modificadas por la extracción de gravas y arenas.
Un buen ejemplo de los resultados de estas extracciones lo tenemos cerca de nosotros, a los pies del acantilado sobre el que se sitúa el mirador: la Laguna de El Campillo. Se trata de un pequeño humedal artificial, actualmente protegido por su avifauna, y junto al cual se puede visitar un Centro de Educación Ambiental. |
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| Confluencia de los ríos Jarama y Manzanares junto a los cantiles de yeso. Vista hacia el suroeste desde el mirador (punto A de la Parada 1). |
Hacia el sureste, por encima de la vega del
Jarama y en la distancia, vemos que el horizonte se caracteriza por una
superficie plana, sin relieves marcados: es lo que se conoce como la
"superficie del páramo". Está hecha de caliza, una roca resistente a la
erosión y que hace de escudo protector de los yesos y arcillas que hay
por debajo. Sobre esta superficie destacan algunas fábricas que utilizan
esta caliza para hacer cemento.
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La génesis de nuestro paisaje actual: cerros, cortados y vegas

Llanura de inundación del Manzanares en la Salmedina
Cuando el mar interior de la Cuenca de Madrid encontró salida hacia la vertiente atlántica, dejó al descubierto un terreno cargado de sedimentos, que había formado diferentes estructuras de rocas sedimentarias como yesos, depósitos de margas y arcillas, sílex, calizas y abanicos aluviales.
Esta configuración provoca una fuerte erosión diferencial sobre un substrato joven, con poca o nula resistencia a los agentes climatológicos, pero con zonas de materiales duros y rocas sedimentarias con fuerte componente química: sílex y caliza.
