
Creado en 1994 tras la aprobación de la Ley 6/1994, de 28 de junio, sobre el Parque Regional en torno a los ejes de los cursos bajos de los ríos Manzanares y Jarama, comprende una superficie de 31.552 hectáreas que incluye áreas de los municipios de Torrejón de Ardoz, San Fernado de Henares, Coslada, Mejorada del Campo, Velilla de San Antonio, Rivas-Vaciamadrid, Arganda, Madrid, Getafe, Pinto, San Martín de la Vega, Valdemoro, Titulcia, Ciempozuelos, Chinchón y Aranjuez, donde se entremezclan los usos agrícolas, forestales, residenciales, mineros, industriales, de reserva ecológica y de ocio.
El Parque Regional del Sureste se vertebra en tono a los valles de los ríos Manzanares y, principalmente, Jarama. Un espacio tradicionalmente ocupado por actividades ligadas a la agricultura, que ha ido cambiando a lo largo de las últimas décadas por distintas actuaciones susceptibles de alterar el paisaje: el crecimiento de áreas urbanas consolidadas, la urbanización difusa desde la periferia urbana hacia las áreas rurales, los nuevos asentamientos urbanos, los parques temáticos y grandes superficies comerciales, los aprovechamientos mineros, y la construcción de grandes infraestructuras de transporte terrestre (autopistas, autovías, líneas de ferrocarril de alta velocidad). Esta presión se localiza fundamentalmente en sus bordes, el paisaje, al no ser un elemento estanco, se ve condicionado por estas actuaciones.
Desde un punto de vista visual habría que destacar por un lado los elementos naturales que enmarcan este espacio y por otro los elementos ligados a las actividades humanas, ambos estrechamente vinculados entre si.
El elemento natural dominante lo constituyen las grandes masas de yesos elevadas por la tectónica y erosionadas por la acción de los cursos de agua. La tipología de los cortados podría subdividirse en dos, los grandes cortados de El Piul y Casa Eulogio, situados en la margen derecha del Jarama y los cortados del Henares en la margen izquierda de éste, y Titulcia, en Soto Bayona en la margen izquierda del Jarama.
Desde estos cortados se obtienen la vistas más amplias del Parque y en especial de las vegas de los ríos. Estas vegas están fuertemente humanizadas, ocupadas principalmente por cultivos y por actividades mineras que han ido dejando un gran número de lagunas de distintos tamaños y características.
En esta primera valoración es necesario añadir un comentario sobre los numerosos elementos que actúan como barrera en la visual del observador o del punto observado, estas barreras son consecuencia de la actividad humana y es especialmente significativa en la zona norte del Parque, entendiendo por zona norte la parte de este espacio comprendida entre el límite norte y la carretera A-3 (Madrid-Valencia). Esta zona es atravesada por numerosas infraestructuras, carreteras locales y comarcales, grandes autovías (M-45, M-50, R-3 y línea férrea de alta velocidad Madrid-Barcelona), líneas de distribución de electricidad de alta tensión, además del impacto sonoro que supone para el paisaje situarse bajo la senda de aproximación de los aviones que se disponen a atrerrizar al aeropuerto de Madrid-Barajas, entre las localidades de Mejorada del Campo y San Fernando de Henares.
Otro elemento a tener en cuenta es el fuerte ritmo urbanizador de algunos municipios en las últimas décadas. La presión de la urbanización alcanza los límites mismos del Parque, así como algunas edificaciones en Rivas-Vaciamadrid se sitúan sobre la cima de los cortados. Fuera de este espacio, aunque muy próximos a sus límites se encuentran algunas construcciones que se constituyen en auténticos hitos del paisaje, algunos ejemplos son las estructuras de la cementera de Morata de Tajuña que son visibles desde prácticamente cualquier punto del Parque, o el recientemente construido parque temático de San Martín de la Vega, con una atracción vertical de 100 metros de altura.
Como conclusión a esta aproximación o breve análisis visual del Parque, hay que destacar la existencia de una serie de ejes vertebradores del territorio desde un punto de vista paisajístico que son los ríos que discurren por la zona y los cortados y cerros que encierran estos cauces, lagunas y vegas, ocupadas por agricultura y minería, estos ejes son atravesados por grandes infraestructuras lineales en los que predominan la dirección este-oeste.
Se trata, en suma, de un espacio con unas singulares características paisajísticas, susceptible de ser estudiado desde distintos enfoques, en el que la ocupación humana data de tiempos prehistóricos, donde las actividades ligadas al hombre desarrolladas en los últimos cien años lo hacen ser una de las áreas más alteradas dentro de la Comunidad de Madrid. No obstante, la supervivencia de enclaves privilegiados desde el punto de vista geomorfológico, botánico, faunístico, etc., o la combinación de éstos, y su contraste con el entorno lo hace constituir enclaves paisajísticos singulares de gran valor.